Eros se manifiesta a diario. Ciertas personas necesitan guiarse por un sencillo programa de mano (libre)
domingo, 29 de diciembre de 2024
La Luz
domingo, 1 de diciembre de 2024
Silencio no val
jueves, 23 de febrero de 2023
Soledad
Cuando te percatas de que el tiempo que tienes hacia adelante ya es menor que el que dejas atrás, se imponen ciertas reflexiones o ideas turbias en tu cabeza; se hacen hueco y buscan el cauce por el que fluir y dejar posos en las orillas, como sedimentos hediondos que no puedes más que oler e identificar.
A veces me siento sola; no la soledad de la tristeza, el aislamiento y el abandono (que vendrán tal vez en algún momento), sino la soledad de no tener con quien compartir planes. Como dijo una amiga, es jodido tener tiempo y dinero y no tener con quien compartirlos.
Cuando era muy joven ni me planteaba no tener planes. Ni os cuento la emoción de la llamada por teléfono de amigas, ligues o conocidos con los que intercambiaba número de teléfono.
Cuando era universitaria los planes se solapaban y no solo había de renunciar a algunos por faltarme el don de la ubicuidad, sino porque mi responsabilidad ante los estudios me impedía vivir una vida loca, porque aunque no faltan pecados e imprudencias en mi currículum, nunca podrían catalogarse de disparates, barbaridades o locuras peligrosas. O quizás, sí; tal como se cataloga ahora todo, quizás sí viví situaciones insensatas o arriesgadas. Con todo, ni nunca perdí el norte ni nunca me desvié de mi objetivo: ser independiente económicamente. Yo quería tiempo y dinero. Más o menos, los tengo. Tiempo menos, la vejez de los padres se impone. Pero todavía dispongo de ciertos momentos para mí.
En el período entre los veinticinco y los treinta y cinco años, cuando algunos de mis amigos y conocidos iniciaban el camino de forjar una familia, yo tenía un grupillo de cuatro íntimos que seguíamos sin ver claro ese túnel. Ahora si teníamos dinero y tiempo y los barajábamos a discreción. Fueron épocas gloriosas de las que he hablado en este blog varias veces. No lo idealizo: había curro y había horarios, pero también noches de empalmada, fines de semana de excursiones, bebidoque o viajes. También sexo y amor. Junto o por separado. Bueno, yo amor platónico nunca he tenido. Si no veía perspectivas, cambiaba la dirección de mi mirada. He amado. He deseado. Y he recibido ambas cosas. Pero no he sido persistente. Me he escapado. El porqué no viene a cuento. Quizás un día os lo cuente. O quizás cada uno ya se haya hecho una idea después de años leyéndome, y tampoco voy yo ahora a desmontarle el cuarto oscuro donde me haya metido.
Lo cierto es que yo me decía a mí misma que era muy afortunada por seguir manteniendo ese grupo de amistades tan unido, en unión estable, firme, férrea y, sobre todo, con el mismo estatus e intereses después de tantos años. Y de pronto, sin anuncios, sin dramas, sin intuirlo, el grupo se disolvió. ¿Las razones? Traslados de ciudad por trabajo y/o amor; un desacuerdo en un caso que hizo plantearme que quizás necesitaba poner algo de distancia y de lo que nunca volvimos a hablar. Pero seguía existiendo gente a la que me uní. Y otro amor, otro grupo. Sin embargo, ya no fue lo mismo. Madurar, se llama, al parecer. Yo no pienso que antes fuésemos inmaduros. Simplemente, no todo el mundo necesita los mismos asideros en la vida. Ningún planteamiento es mejor que otro. Cada uno se agarra a lo que le satisface. La verdad es que la familia exige tiempo y dedicación. Y es bueno y necesario que así sea. Y te vas descolgando. E, incluso, tu pareja interpreta como falta de compromiso que tú no quieras más compromiso que el que tienes: deducen falsamente que es falta de amor. A lo mejor es cierto. No lo sé. ¡No sé tantas cosas! Yo no lo veía así. Y ese afán por un papel me fue desinflando a mí. Y lo dejé. Otra vez. Aquí alguien pensará que tengo miedo al compromiso, que soy inmadura. Otra vez el concepto. Pero no. O sí. No lo sé.
El caso es que aquello que escuchaba de adolescente cuando hablaban de ciertas chicas independientes, "se le va a pasar el arroz", "hay que tener hijos para que te cuiden en la vejez", "es tan escogida que se va a quedar sola", todos ellos dichos horribles y que encierran un egoísmo extremo (¡Y falso!, que se lo digan a los ancianos arrumbados en residencias; y sí, ya sé que existen situaciones insostenibles en las que es imposible cuidarlos en casa, pero vete tú a decírselo al padre que quería tener hijos para que lo cuidasen). Esos dichos populares, digo, reflejan el miedo a la soledad. Y aquí vuelvo a lo mismo. No me siento sola, pero tengo tiempo y dinero y no tengo más que compañeras con las que tomar un café o unas cañas tras el trabajo. A veces, ir al teatro o al cine. Y sí, cenas del club de lectura o tardes de termas. No está mal, ¿no? Pero yo hablo de viajar, de salir de vinos y pinchos cualquier tarde, de aquella emoción cuando sonaba el telefonillo del portal y cualquier amigo se presentaba para arrancarte del aburrimiento. ¿Quién se presenta en estos tiempos de repente en el portal sin previo aviso por el whatsapp?
Y aquí estoy, reflexionando mientras se hace la paella (arroz con cosas, en realidad) tras un largo puente de Carnaval en el que no he tenido con quien salir disfrazada o andar de troula por el triángulo mágico (Laza, Verín, Xinzo) porque todo el mundo tiene sus propios planes.
Alguien puede pensar que hablo desde la amargura. Y no. Yo no me siento así. Pero me gustaría volver a compartir un grupo como el de antaño. Y es tremendamente difícil. Supongo que para cuando me jubile. Igual para entonces vuelvo a reunir a almas solitarias con ansia por compartir. Aunque no sé. Igual para entonces el cuerpo ya no acompañará al ánima.
Por eso, ahora, en la orilla, ante el mar en calma de mi espíritu, es cuando me pregunto, la soledad elegida ¿es una conquista o una losa? Chi lo sà!
Uol
lunes, 3 de enero de 2022
Avec plaisir
viernes, 16 de julio de 2021
Ricino
martes, 8 de junio de 2021
Diez
Diez.
viernes, 14 de mayo de 2021
Parálisis
Como
si me leyera los pensamientos, se
interrumpió y nos miramos de esa forma en que lo hacen las personas que se han
visto desnudas y todo lo demás. Se mordió los labios, pero yo sentí que mordía
los míos.
Benjamín Prado: Los treinta apellidos.
viernes, 12 de febrero de 2021
Disfraz
jueves, 31 de diciembre de 2020
2020
martes, 8 de diciembre de 2020
Vida tras las ventanas
jueves, 19 de noviembre de 2020
Jugar la partida
domingo, 25 de octubre de 2020
Non vou negalo
Non vou negalo, non.
No lo voy a negar, no.
Cuando una siente un aliento gélido en la nuca, los
colmillos de la ansiedad royendo ante lo gris de la incertidumbre plena y
diaria de este momento vital que nos está tocando aceptar; ante la ceniza del
desvaído horizonte, cuando ni horizonte se vislumbra, entonces, sí, sobre todo
entonces, una siente que no hay lugar más hermoso en el mundo (el lugar más
adecuado y conveniente para revivir) que enroscada entre tus largas piernas,
hablándote bajito a la oreja bajo el cálido edredón. Entrelazados, calientes y
amorosos. Vivos.
Solo así una siente que vence al Mal, al malestar, al
mal de perder la opción de sentir, de hacer bailar las sábanas, de hacer arder
el edredón de plumas.
La vida es posible bajo la colcha, enroscados los dos.
Sí, mi niño, quiero enroscarme entre tus piernas, y susurrarte cositas en la
oreja.
Sentir, vencer a la muerte entre tus piernas, sobre tu
pecho. Ya.
domingo, 7 de junio de 2020
Carga banzai
Pero non baixaches.
Non baixaches.
Non baixaches.
NON
viernes, 15 de mayo de 2020
Dream tamén é merda
Tampoco soy una hippy treinteañera al límite que llevará a su hijo colgado de la teta hasta que tenga dos años.
En esto ocupo mis días, confinada en esta impuesta soledad por un virus aniquilador: en imaginar los días felices que vendrán. Aunque no vengan. Aunque sea estadísticamente poco probable que lleguen.
Y tú, mientras tanto, imaginas a una que no soy, a una que ni siquiera echarás en falta en cuanto se abran de nuevo las puertas a la vida.
sábado, 11 de abril de 2020
Sesgo de confirmación: árbore
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| Caracocha nun castiñeiro. |
CANDO suceden as cousas, por que o fan? Non o sabemos. Por que os teus ollos, que xa coñecían e deixaron no cerebro a impronta do recordo, miran de pronto doutra forma? Tampouco o sabemos. Sucede. Todo sucede. Sen intervención ou con ela. Pero sucede.
![]() |
| Benedicta Sánchez en O que arde, de Óliver Laxe |
domingo, 15 de marzo de 2020
Miedo
sábado, 29 de febrero de 2020
Aludido
ALUDIDO
Te preguntas si eres el aludido.
Pero no me preguntas a mí.
Te niegas a pensarlo siquiera,
que eres el aludido,
no a pensar en preguntarme
si lo eres o no.
Para eso hay que arriesgarse,
tirarse en plancha al agua fría,
cemento pulido
contra el que temes rebotar.
Tú, yo, todos.
Todos tememos esparcir los sesos
contra el suelo
por confiar.
Por confiar.
Avanzamos en los días
obviando continuamente
las olas que provocamos
tras nuestro quejumbroso andar;
niños indecisos, temerosos,
enrabietados porque la sombra
que se cruzó en nuestro camino
no es la que pintamos en el cuaderno escolar.
Y no vemos, no percibimos
la mirada anhelante de curiosidad;
la intriga, el deseo,
el afán.
Hot Stuff
Hot Stuff
¡Qué desconcierto no saber!
¡Qué desatino imaginar!
¡Qué cobardía no indagar!
Y así avanzan los días,
a trompicones inertes,
enmascarados de falsa productividad,
mientras se consume nuestro tiempo,
el que resta, el que se agota, el que no vuelve.
sábado, 16 de noviembre de 2019
Xuntos
―Ven aquí.
―Que queres?
―Ven!
―Que?
―Que veñas!
―Que pasa, ho?
―Quero darche un bico.
―Eh?





































