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lunes, 14 de abril de 2025

Edad


-Pensé que con la edad desaparecerían los problemas o, al menos, no tendrían tanta importancia. Ya sabes, que pasaría de lo físico, de caer bien, de intentar estar en todos lados, de mantenerme al día de todo...

- ¿Y entonces?

- ¡Qué va! Se acumulan los problemas, van a más. No existe la edad de la calma. Todo empeora. 

- ¡Bendita juventud! 

- ¡Pero si te angustiaba el futuro!

- Pero era joven. Ahora es lo mismo pero en vieja, un horror.

- ¿Bebemos algo?

- El hígado también estará peor.

- Tú sí que sabes animar.

- Es la edad. 

Uol Free

viernes, 14 de mayo de 2021

Parálisis

Como si me leyera los pensamientos,  se interrumpió y nos miramos de esa forma en que lo hacen las personas que se han visto desnudas y todo lo demás. Se mordió los labios, pero yo sentí que mordía los míos.

Benjamín Prado: Los treinta apellidos.


No me atreví a alzar la cabeza y a mirarlo directamente a la cara. Me temblaban las manos, que recogí la una sobre la otra, en un burdo intento de darse mutua calma y de paso hacerlo yo también. No me atreví a alzar el rostro y a mirarlo a los ojos, tan próximo estaba. Temí leer en ellos indiferencia, desinterés, o lo que era peor, ignorancia de mi persona, desconocimiento del pulsante latido en mi cuello, en mis pulsos, en mi acelerado corazón. Cuando lo veía, instintivamente llevaba las yemas de mis dedos a la yugular para sentir mis pulsaciones aceleradas. ¡Estaba tan cerca y yo tan bloqueada!

Y allí permanecí, sin moverme, aparentemente ajena a él, fingiendo estar muy atenta a la conferenciante de pelo violáceo, que explicaba con mucho detalle las peripecias sufridas hasta que había sido posible traer a la ciudad la exposición.

No sólo lo sentí a mi lado, también percibí claramente su aroma. Y esto me noqueó, llegué a pensar que me lo imaginaba; ¿acaso no llevábamos todos puestas las obligatorias mascarillas a las que nos había condenado esta desesperante pandemia? Así de concentrados mis sentidos en él, así de abismados mis receptores ante su presencia a escasos centímetros de mí. Y sí, me llegó su aroma fresco, como agua clara. Quise de nuevo mirarlo, lo juro, quería hacerlo. Estuve a punto, pero entonces llegó la estocada a mis débiles propósitos: oí un quedo suspiro. Y en ese instante mi conciencia se trasladó a algún otro lugar. A un lugar donde él y yo nos mirábamos sin fin, sin prisas; un lugar donde nuestros suspiros se acompasaban, se acompañaban de caricias, de miradas ahora apasionadas, ahora tiernas. Fue un segundo, el suspiro, casi un gemido; fue un segundo, el sueño.

Se apartó.
Me quedé.
Se fue.
Aguanté.

Pero no olvido el perfume y su suspiro.

Y muero por volver a olerlo, por volver a escucharlo; ansío provocarlo, el gemido, el suspiro, mientras lo miro, ahora así, eternamente a los ojos.

Uol


lunes, 28 de enero de 2019

Devenir


Cae la tarde.
Baja el telón.
Acaba la peli.
Recoge velas.
Se acabó el pastel.
Última parada.
Cierre de puertas.
Última página.
Carta de ajuste.
Se acabó lo que se daba.






martes, 30 de octubre de 2018

Martillo pilón




Fue en la última visita a mi tío querido, el más joven de los hermanos de mi madre, del que ya os he hablado aquí en otra ocasión. 
―¿Oye, y al final en qué se ha matriculado Daniel? 
―Una ingeniería. 
―¡Qué bien! ¿En Vigo? 
―Sí. 
―Estarás contento, ¿no? 
―Lou, un jubilado no debería tener un hijo imberbe que comienza la universidad. 
―¡Anda ya, si estás estupendo! 
―¡Y una mierda!
―¡Quéjate, quéjate!
Humm... 
―¿En qué piensas? 
―En que es él ahora quien empieza la fase martillo pilón.

Uol

Vídeo: Martillo pilón versión mi tío:




Martillo pilón, modelo mi primo:

jueves, 9 de agosto de 2018

El hombre dulce


LLegó. Y se fue. El hombre dulce deja su sabor en tu boca. 
Recuerdas su esencia como las chuches de la infancia. Con cierta distancia y cierta añoranza. 
Uol 

James Spader

martes, 3 de enero de 2017

Querer vivir mañana


¡Cómo de entre mis manos te resbalas!
¡Oh cómo te deslizas, edad mía!
¡Qué mudos pasos traes, oh muerte fría,
pues con callado pie todo lo igualas!

Feroz, de tierra el débil muro escalas,
en quien lozana juventud se fía;
mas ya mi corazón del postrer día
atiende el vuelo, sin mirar las alas.

¡Oh condición mortal! ¡Oh dura suerte!
¡Que no puedo querer vivir mañana
sin la pensión de procurar mi muerte!

Cualquier instante de la vida humana
es nueva ejecución con que me advierte
cuán frágil, cuán mísera, cuán vana.


Francisco de Quevedo (Madrid,1580- Villanueva de los Infantes, Ciudad Real,1645)

jueves, 3 de marzo de 2016

Pelos

Cuando el pelo no hace al hombre.
Porque todos los estilos le van bien. 
Uol


Aaron Eckhart

miércoles, 23 de abril de 2014

Tal como éramos


Quizás porque todas nos hemos sentido alguna vez feas
en brazos de un hombre muy guapo.

Quizás porque algunas hemos renunciado a ese amor,

 pese a todo. 
Con mucho dolor.



Tal como éramos (The Way We Were)

A veces uno sabe que ya ha vivido eso, en alguna otra vida, y que volverá a vivirlo, a sentirlo.

Era un sábado y yo aún era muy joven y me quedaba los sábados por la noche viendo la tele. Y la pusieron, aquella película tan hermosa que me hizo llorar por lo que todavía no me había sucedido. Y lloré y lloré. Porque sabía que me sucedería. Y lloré más tarde, cuando efectivamente me sucedió. Y aún lloro hoy cuando escucho esa canción que me recuerda lo que fue inevitable. ¿Cómo podía yo tener nostalgia por un tiempo futuro, por lo que todavía no había sucedido?

Esa mujer comprometida, una mujer de un tiempo que parece lejano, comunista en USA, una mujer que decía lo que pensaba, que luchaba contra la hipocresía, contra las injusticias; que carecía de habilidades sociales, se toma todo demasiado en serio, a la tremenda; una mujer de físico anodino quizás, pero que es un volcán, puro amor, pura pasión. Esa mujer, esa mujer se enamora de un hombre. Pero él no es anodino, es un hombre muy guapo, de gran carisma, que sabe moverse en los ambientes, que tiene sus ambiciones, que quiere prosperar, dejarse mimar por la vida, busca el éxito. Son tan opuestos y, sin embargo, o precisamente por ello, se atraen, se desean, hacen todo lo posible por encajar como encajan sus corazones.
 
Pero amar no siempre es suficiente. Eso me lo dijo una vez un hombre que me amaba. Y es cierto. Porque la vida es mucho más complicada que encerrarse a gozar en un diminuto apartamento. Y hay que escoger. Y él no es capaz de estar luchando siempre, de enfrentarse siempre, él prefiere adaptarse, transigir, y ella no puede, no puede. 

Tanto dolor. Ese gesto de ella apartándole el pelo de la frente, desde el primer momento, ese deseo de tocarlo, ese gesto que nos trasmite el profundo amor que le tiene y que no puede contener ni refrenar. Ese gesto que se convierte en cotidiano. Ese gesto que no evita en la despedida final, cuando se reencuentran, cada uno con sus vidas rehechas, y que, sin embargo, trasluce que aún se aman, no han dejado de hacerlo y no han amado igual, sólo han elegido a alguien más cómodo, más fácil para sus vidas. 

Esa escena cuando él se gira en la cama la primera vez y la cubre con su cuerpo. Ella no se puede creer lo que le está pasando, él la ha elegido y es demasiado hermoso. Es demasiado hermoso ese cuerpo y es demasiado hermoso lo que le está sucediendo. Uno vive para un momento así, para desear un instante así en la vida. Uno no puede morirse sin sentirse alguna vez así. Uno no puede pasar por el mundo sin sentir así, al menos una vez en la vida. Sentirse diosa, sentirse única, sentir que ha merecido la pena nacer para un momento así. 

Y la separación, saber que es inevitable y sentir a la vez un dolor lacerante. Constatar que el momento Único ha pasado (¿verdad, mi pequeño?), que uno no puede dejar de ser quien es. Estás estupenda, te has vuelto a dejar el pelo rizado. Así es como lo llevo cuando puedo ser yo misma. 

Ella desaparece hacia su nueva vida, pero sabe que nunca podrá olvidarlo, nunca. Porque hay hombres y mujeres que se quedan impregnados en la piel, por siempre. 

Y mientras recuerdo, lloro con esta canción. ¿Qué puedo hacer? Soy demasiado emotiva. Y lloro cuando puedo ser yo misma.

Uol


Tal como éramos (The Way We Were) de Sydney Pollack (1973)

Música: Premio Oscar 1974 : a la mejor música (Marvin Hamlisch) y a la mejor canción ( Marvin Hamlisch, Alan Bergman y Marilyn Bergman)

Vídeo: Barbra Streisand interpreta el tema central de la película: The Way We Were.




Letra 
Tal como éramos (The Way We Were)

Los recuerdos iluminan los rincones de mi mente.
La llovizna empaña los recuerdos

de cómo éramos. 
Imágenes dispersas de las sonrisas que dejamos atrás,
sonrisas que nos dimos uno al otro 
por cómo éramos. 
¿Puede ser que todo fuera tan sencillo entonces, 
o que el tiempo haya reescrito cada línea?
Si tuviéramos la oportunidad de hacerlo todo de nuevo,
dime... ¿lo haríamos? ¿Podríamos? 
Los recuerdos pueden ser bonitos y, a la vez,
ser tan doloroso recordarlos 
que simplemente elegimos olvidar.
Por eso, las risas serán
lo que recordaremos 
cada vez que recordemos 
tal como éramos, 
tal como éramos.

Barbra Streisand, Tempus fugit


 Robert Redford, Tempus fugit


PD: ¡Feliz Día del Libro! Hace una semana he acabado de leer El lector de Julio Verne, de Almudena Grandes. Me ha gustado. Me ha removido por dentro y me ha enrabietado (como casi siempre que me topo con la injusticia, la estupidez y el odio y las humillaciones).  Y me ha emocionado que existan niños que superan el ambiente adverso que los rodea. En nuestro mundo parece ya extraño que alguien se eleve sobre la estupidez que como un manto nos va cubriendo. El libro me ha recordado mucho a la película Silencio roto, (2001) de Montxo Armendáriz. Decidí, entonces, leer el primer volumen de esta serie (Episodios de una guerra interminable), Inés y la alegría, pero me está resultando más pesada, quizás por el estilo, con mucha información política de la época, parece más un documental ficcionado. Y de la ficción, me enerva y me atrae el personaje de Inés, no sé si la abofetearía por parva o le haría un altar. Almudena Grandes acaba de publicar el tercer volumen, Las tres bodas de Manolita. Imagino que lo leeré también. 
Bueno, no suelo hablar de libros, pero el Día lo merece.

¡Bicos a los que disfrutáis con la lectura!

jueves, 28 de noviembre de 2013

Calabazas



La calabaza se convirtió en carroza tirada por corceles; yo hubiese preferido un bugatti, para qué os voy a engañar, pero es lo que hay, el cuento es como es.  

Duró apenas un suspiro: miradas intensas a través de la niebla del deseo, gemidos, caricias, algunas lecturas, unas cenas, palabras, palabras, palabras,  palabras que se lleva la ceniza del tiempo. Todo lo gocé y disfruté, no voy a hacerme ahora la longuis ni la digna ofendida.

Después, como la imagen que desaparece porque el tiempo que te ha concedido la moneda se agota, la carroza volvió a convertirse en calabaza.

Bueno, ¡quién se lo puede reprochar!, es la época.

Uol

Calabaza

sábado, 9 de noviembre de 2013

Tempus fugit


Tempus fugit, M. Schenkenberg

No alcanzaron a amarillear los pósters en la pared: desaparecieron igual que tú y que cuatro convicciones que no sobrevivieron en la pugna con la vida, nada fuera de lo normal. Se llama madurar, triste cosa, en fin.

Lo que no se perdió fue la ilusión, el brillo en los ojos, la añoranza de besos lujuriosos, el abrazo prometedor bajo la madrugada gélida camino del lecho y del placer.

Tempus fugit, amigos, arena que se escapa entre los dedos. Aprovechemos el momento, carpe diem.

Tantas cosas en las que enredamos, irresolubles, dándole vueltas una y otra vez infructuosamente mientras el tiempo huye hacia adelante. Todo efímero: la belleza, la juventud gloriosa, la piel tersa, la espesa cabellera, la vista prodigiosa, el oído atento, el gusto exquisito, el olfato pertinente, agudo ingenio, todo, todo se lo lleva el viento. ¡Cuánto tiempo perdido en batallas superfluas, triviales, innecesarias,  mientras el tic-tac imperceptible cumple su ingrato cometido!

¡Cuánto nos enmarañamos inútilmente y cuánto mejor sería seguir el ejemplo de aquel labriego que, dedicado al carpe diem, se excusaba al llegar a casa a horas intempestivas diciendo: é que enredei nunha silveira!

Uol 

Esta historia comienza aquí.

Tempus fugit

Tempus fugit: locución latina que significa que el tiempo huye, el tiempo se escapa, el tiempo vuela, hace referencia explícita al veloz trascurso del tiempo. 

Carpe diem: locución latina que literalmente significa 'toma el día', que quiere decir 'aprovecha el momento', en el sentido de no malgastarlo, precisamente porque tempus fugit.

domingo, 27 de octubre de 2013

Nieve


Frío polar, frío nórdico, aire gélido. Nieve, nieve fragmentada, nieve en polvo, nieve quebradiza, nieve húmeda, nieve compacta, copos de nieve, nieve congelada, cellisca, xistra, nieve granular, graupel, lluvia engelante, prismas de hielo, hielo y nieve. Y él. Aire glacial, aire ártico, boreal; géiser, iceberg, lagos congelados, archipiélagos gélidos, refrigerantes, frigoríficos, frío, frío, frío. Y él, convirtiendo lo frígido en tórrido. Lana envolvente, abetos, cabañas y nieve, nieve, nieve. Y él: Trond Espen Seim. Ayer y hoy.

 Uol

Trond Espen Seim