lunes, 8 de junio de 2020

Nueve



ETIMOLOGÍA
La palabra nueve viene del latín NOVEM y siguiendo las reglas de evolución fonética de palabras latinas la eme (m) final se pierde (NOVEM > nueve), como en fuerte (de FORTEM). En el paso del latín al castellano, la u breve tónica  diptonga de o a -ue (NOVEM > nueve), como en nuevo < NOVUM y huevo < OVUM. En gallego no llegó a diptongar, es una lengua más cercana en su evolución al latín. Por eso NOVEM origina nove; FORTEM > forte; OVUM > ovo; PORTAM > porta.

NUMEROLOGÍA
El significado del número 9 (nueve). El número 9 (nueve) es el signo de los ideales, el interés Universal y el espíritu de combate con fines humanitarios. Simboliza la Luz interior, priorizando ideales y sueños, vivenciados mediante las emociones y la intuición. Representa la ascensión a un grado superior de consciencia y la capacidad de desplegar amor a los otros. Es creativo, idealista, original y bondadoso.


¿Qué significa el número 9 en el amor? 

El número nueve (9), es un número que representa el misticismo, la sensibilidad de las personas y está cargado de sentimientos de compasión, sinceridad y bienestar. 

AHORA YA OS ESTARÉIS PREGUNTANDO a qué viene todo esto y si Uol ha perdido la chapleta. 
No, estoy muy lúcida (o al menos en el grado de costumbre). 

Es que hoy Programa de mano (libre) está de aniversario. Sííí... NUEVE AÑOS dándoos la chapa, vertiendo miel y hiel (mel e fel), contando mi vida, mis ensoñaciones, mis anhelos, mis deseos y mis decepciones. Y, sinceramente, no sé qué mierda contaros de este último año que ha cuajado en el noveno, así que me he puesto a examinar en el buscador nueve y me ha salido esta mierda. Nada de las nueve maravillas del mundo o las nueve estaciones o las nueve formas de encontrar el amor. El nueve es un número anodino y merdento. Pues eso, que no tengo nada más que contaros que ha sido un año pésimo. Empezó con una noticia alarmante que me tuvo inquieta, reflexiva y seguramente en schok. Para mi suerte no fue nada, pero algo cambió en mí. Cambió mi ya exacerbado sentido de la vida y de la muerte. Me dije a mí misma que si hasta ahora era Carpe Diem, ahora iba a ser Carpe por mis ovarios. Pero no pude, porque soy cobarde, soy cobarde. O quizá no tanto, pero la vida es la que es y otra vez la espada de Damocles pendiendo sobre mi cerviz, ya algo expuesta y ofrecida. Y después, todos lo sabéis, esta mierda de pandemia mundial de la que ya he hablado. Y nada mejora, aunque tampoco empeora. Esa merdenta medianía. 

Y bueno, aplicando el Carpe Diem me lancé kamikaze a lo banzai al abismo del ridículo. Pero no importa, no importa ya a estas alturas. Me sentí heroína con frase final lapidaria de cierre de película. Frase que no se me ocurrió, pero que sería al menos tan impactante como la de Scarlett O'Hara. Barrabasadas. Porque yo no soy Vivien Leigh y no tengo guionista, ni ocaso en rojo apabullante ni vestido de princesa. 

Lo dicho. Nueve. Que no es poco. 
Un abrazo, amigas y amigos bloggers!

Uol

Si alguien quiere saber cómo empezó todo puede pulsar AQUÍ.

domingo, 7 de junio de 2020

Carga banzai


Era unha misión suicida, pero ela lanzouse igual. Banzai, banzai, banzai. 
No colmo do ridículo, só lle faltou cantar caraveliños baixo a túa ventá. 

             Pero non baixaches. 
                       Pero non baixaches.
                                 Non baixaches.
                                          Non baixaches.
                                                            NON 

Uol Free

lunes, 25 de mayo de 2020

Retirarse con elegancia



      E veña que hai que arriscarse, que hai que tirarse á piscina, que quen non arrisca non mama, que a vida é para os que se lanzan a campañas que semellan temerarias menos para os visionarios, que a gloria está reservada para os que ven máis alá e non só miran! 

Hai que foderse!
Ide pró carallo!

Todo iso é palabrería. É botar o carro diante dos bois, é empezar a casa polo tellado, é semellar unha tola pirada, unha desquiciada desesperada. Nin Estado de Alarma nin COVID-19 nin hostias benditas! 

O que queda, o que toca, meus, é retirarse con elegancia. 
E elegancia, queridos, non me falta!

Uol


viernes, 15 de mayo de 2020

Dream tamén é merda



Él fantasea con la idea de que soy un pibón de treinta años. 

Tampoco soy una hippy treinteañera al límite que llevará a su hijo colgado de la teta hasta que tenga dos años. 

Sólo soy una mujer. 

Pero qué felicidad imagino yo mirándonos a los ojos acodados en una barra bebiéndonos unas birras, tomando unos vinos y pinchos por el triángulo isósceles de la parte vieja; follando como locos en la siesta; qué felicidad las mañanas soleadas de domingo, casi mediodía, desayunando zumo, tostadas y café, ojeando los periódicos después de una larga mañana dedicados al buen sexo. 

Qué felicidad despedirse, darse espacio y echarse de menos; qué mariposas en el estómago al vestirme por dentro para él y correr a sus brazos, observarlo trabajar mientras leo perezosa en el sofá, mis ojos clavados en su nuca, en su espalda, en sus largos brazos que danzan mientras teclean incansables. 

En esto ocupo mis días, confinada en esta impuesta soledad por un virus aniquilador: en imaginar los días felices que vendrán. Aunque no vengan. Aunque sea estadísticamente poco probable que lleguen. 

Y tú, mientras tanto, imaginas a una que no soy, a una que ni siquiera echarás en falta en cuanto se abran de nuevo las puertas a la vida.


Uol

domingo, 3 de mayo de 2020

Lo que duele



Que tanto y tanto amor se pudra, oh dioses;
que se pierda
tanto increíble amor.
Que nada quede, amigos,
de esos mares de amor,
de estas verduras pobres de las eras
que las vacas devoran
lamiendo el otro lado del césped,
lanzando a nuestros pastos
las manadas de hidras y langostas
de sus lenguas calientes.

Como si el verde pasto celestial,
el mismo océano, salado como arenque,
hirvieran.
Que tanto y tanto amor
y tanto vuelo entre unos cuerpos
al abordaje apenas de su lecho, se desplome.

Que una sola munición de estaño luminoso,
una bala pequeña,
un perdigón inocuo para un pato,
derrumbe al mismo tiempo todas las bandadas
y desgarre el cielo con sus plumas.

Que el oro mismo estalle sin motivo.
Que un amor capaz de convertir al sapo en rosa
se destroce.

Que tanto y tanto, una vez más, y tanto,
tanto imposible amor inexpresable,
nos vuelva tontos, monos sin sentido.

Que tanto amor queme sus naves
antes de llegar a tierra.

Es esto, dioses, poderosos amigos, perros,
niños, animales domésticos, señores,
lo que duele.
Eduardo Lizalde: El tigre en la casa. (1970)


sábado, 11 de abril de 2020

Sesgo de confirmación: árbore


Caracocha nun castiñeiro.

CANDO suceden as cousas, por que o fan? Non o sabemos. Por que os teus ollos, que xa coñecían e deixaron no cerebro a impronta do recordo, miran de pronto doutra forma? Tampouco o sabemos. Sucede. Todo sucede. Sen intervención ou con ela. Pero sucede. 
Visualiceino nun segundo. El era unha árbore protectora. 

Podería ter sido un carballo, robusto, alto, frondoso, respectable. 

Pero non. Porque lle vin a caracocha. E sentinme coma Benedicta refuxiándose dentro desa oquedade no medio da treboada. El era un castiñeiro con caracocha. Vinme e sentinme alí dentro del. Percibín o cheiro a madeira húmida, a froito goloso. Sentín coma todo o meu corpo, desde a cabeza aos pés, encaixaba á perfección naquel oco do seu corpo de madeira escura. Se el abría os brazos, eu cabía neles, toda eu, entre o seu queixo e os seus brazos, no seu abrazo, coma unha baga dentro da vaíña, coma a carne dentro da pel. El era o castiñeiro, o castiro que abría unha caracocha para que eu me refuxiara durante a treboada. Porque, meus, chovía a todo meter, caían chuzos de pé, golpeteando as follas, as pólas, as rochas, auga e máis auga a caer. 

E eu estaba á intemperie, enchoupada, percibindo cada pinga sobre a miña pel, cada ferida do corisco, cada ráfaga do vento. E alí estaba o castiñeiro, plantado e recio fronte a min. 

Eu xa pasara ao seu lado varias veces, moitas en realidade. Pero era primavera ou verán e o castiro reverdecía ocultando acaso a caracocha. Quizais eu miraba o ceo, as nubes, o chan; á ringleira de formigas coa súa pesada carga ao lombo; quizais eu percibía o cheiro do bosque umbrío, dos toxos, das xestas, do arume dos piñeiros. Quizais el estaba agochado tras carqueixas e matorrais. Sempre vira a súa follaxe alá arriba, pero era unha árbore, outra árbore. E eu observaba o río, as flores, os paxaros, os sendeiros coma meandros. 

Ata ese día. Por que? Quen sabe! Plantado fronte a min vin a súa caracocha, ese refuxio. Igual que o escultor ve a forma dentro do bloque de granito, do mármore, eu vin o meu contorno dentro do castiro, encaixado na caracocha. 

Penseino. 
Un pouco. 
Outro pouco. 
E outro. 
E refuxieime dentro. Sen preguntar, sen pedir permiso. 

Percibín alí dentro o arrecendo a madeira. Percibín o verdor, o frescor, pero tamén a solidez, a temperanza. 

E aquí estou, sen preguntar, sen permiso nin aquiescencia. Agardando. Agardando a que as pólas me oculten do mundo nun abrazo protector. Fronte ao mundo.

Uol
Benedicta Sánchez en O que arde, de Óliver  Laxe

CaracochaOco ou cavidade relativamente grande no toro dunha árbore.

El sesgo de confirmación o sesgo confirmatorio es la tendencia a favorecer, buscar, interpretar, y recordar, la información que confirma las propias creencias o hipótesis, dando desproporcionadamente menos consideración a posibles alternativas. Se trata de un tipo de sesgo cognitivo y un error sistemático del razonamiento inductivo. Las personas muestran esta tendencia cuando reúnen o recuerdan información de manera selectiva, o cuando la interpretan sesgadamente. El efecto es más fuerte en publicaciones con contenido emocional y en creencias firmemente enraizadas. También tienden a interpretar que las pruebas ambiguas apoyan su postura existente.


viernes, 3 de abril de 2020

Destello



Destello

                  
 Ah, dreams too bright to last!

                                   EDGAR ALLAN POE



Hay instantes que
        mientras duran
        mientras mueren
        y matan
Justifican
        una vida

        incluso esta

Luego está lo demás
                  el vacío
                  lo oscuro
                  el silencio
Lo que queda fuera
De los límites
Del filo
De los días
Que compartimos


Ballerina Vargas Tinajero: Antolejía. Poemas para limpiar el váter (2015)