lunes, 17 de julio de 2017

Bancos que sueñan




Olvidados al borde del sendero, del camino, sueñan los bancos de madera por aquellos que un día folgaban en su asiento. Ya los niños chicos no se encaraman a ellos; ya no escuchan la pausada charla de los ancianos con sus cuitas y sus añoranzas de la juventud pasada. No pueden imaginarse el sonido del acordeón y el pandero de las fiestas que narran con repentino fulgor en la mirada.




Se pudren a la vera del paseo los humildes bancos de madera. Ya no se sientan en el respaldo y posan sus pies en el asiento los mozuelos fumado cigarrillos robados de los bolsillos paternos. No hurtan besos los enamorados, no se magrean los lanzados. Ni siquiera pernoctan sobre ellos al raso vagabundos y desharrapados. Duermen su sueño los bancos en veredas, en sendas, en caminos de tierra donde no ha poco practicaban carreras los escolares, donde bajaban el colesterol los jubilados.


Los pueblos se mueren. No hay vida en trochas y atajos. La maleza invade estación tras estación vías, corredoiras, caminos antaño de carros... Nadie se preocupa de desbrozar, de cortar la hierba, las silvas  y zarzas que todo invaden, colonizan, atascan.

Los pueblos se mueren. Las inversiones mienten: ya pueden abrir zonas de senderismo, vías de trekking, salas de jubilados. Los bancos abandonados hablan. Y sueñan con compañeros más ruidosos que sus nuevos amigos los tojos, espinos, hierbajos. Sobre ellos crecen, los abrazan; en ellos se enroscan como dulces amados, pero tampoco cantan.

Olvidados al borde del sendero, sueñan los bancos de madera en servir de descanso a caminantes y paisanos. Los pueblos se mueren: los bancos hablan.

Uol




2 comentarios:

  1. La Naturaleza, como la banca, siempre gana. Y esos bancos han sido reclamados de vuelta... Ojalá reclame también sus homónimos y se trague en una cucharada de hierbajos alguna sucursal del Santander, por ejemplo :)

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    Respuestas
    1. 😂😂😂😂
      Siiiiiií

      La Naturaleza, así con mayúsculas, siempre impone su realidad.
      Los otros bancos, los establecimientos, siguen la estela de aquellos miserables usureros, tíos Gilito contando las monedas de oro y burlándose de nosotros.

      Gracias, Incierto, por dejar aquí tu certeza improbable 😉
      😘😘😘

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