martes, 31 de mayo de 2016

Mimos




Cómo me apetecería enfurruñarme ahora y que tú me arrastraras, vén acó, me sentaras sobre tus rodillas y me dijeras, a ver, tontiña, que che pasa?

Uol

sábado, 28 de mayo de 2016

La pregunta LII




―¿Pero por qué te desinflaste?
―Al fin fuimos a su casa.
―¿Y....?
―Le pregunté si era el piso de sus difuntos padres. Dijo orgulloso que se había encargado él mismo de comprar todos los muebles.
Uol



lunes, 23 de mayo de 2016

Razón de abandono




Para que me recordara y dijese algo bueno de mí, tuve que abandonarlo.

Porque él siempre estaba evocando lo que le decía años atrás aquella o la otra. Cochinito, me llamaba ella, me contaba risueño.  O Siempre me llevaba del brazo orgullosa. O Tenía el pelo muy largo y suave. O Durero me llamaba -decía por su novia anterior- y me agarraba el "pincel". Siempre a vueltas con los recuerdos de las que me precedieron, obviando todas las palabras y mimos que yo le dedicaba, soslayando los textos que me inspiraba y le regalaba, esquivando los modelitos de Intimissimi que me compraba, siempre yo con los interiores profusos de encajes lascivos y tentadores, dispuestos para ser deshojados por sus torpes manos. Por eso, para que también de mí dijese algún día algo bueno, tuve que abandonarlo.

Uol 

martes, 17 de mayo de 2016

A palabra V

17 de mayo
DÍA DAS LETRAS GALEGAS  2016


O pobo que deixa perder a súa palabra
creada, herdada, usada, revelada,
aquela que lle é propia e singular,
a que é unicamente súa,
está empobrecendo o mundo,
e perpetrando o seu propio xenocidio.
Este pobo vil
ollará aniquilada a súa lembranza
e o seu nome indigno
borrarase, sen máis, do universo:
hai agresións á beleza e ao espírito
que a vida no tolera nin perdoa.

Manuel María: Os lonxes do solpor. Fundación Manuel María 2012.
Autor do Día Das Letras Galegas 2016


Traducción al español por Uol Free:

El pueblo que deja perder su palabra
creada, heredada, usada, revelada,
aquella que le es propia y singular,
la que es únicamente suya,
está empobreciendo el mundo,
y perpetrando su propio genocidio.
Este pueblo vil

verá aniquilado su recuerdo
y su nombre indigno
se borrará, sin más, del universo:
hay agresiones a la belleza y al espíritu
que la vida no tolera ni perdona.

jueves, 12 de mayo de 2016

Vivir en una película



Yo también quiero vivir en una de esas películas donde la vida de la protagonista, mujer de mediana edad, sufre un cataclismo y se vuelve del revés y decide regresar a sus orígenes, o a un pueblo apartado, bonito, de postal. Y al llegar allí no es una extraña deprimida a la que nadie presta más atención que la de notar su presencia, o una retornada a la que se mira con indulgencia o escepticismo, sino que altera a todos, y su novio de la adolescencia está soltero o viudo o divorciado, puesto allí sólo para esperarla y ayudarle a recuperarse (después de algunas vicisitudes de tira y afloja que le ponen sal y pimienta a la cosa), para que rehaga su vida (con él of course). Y el tipo no es un hombre corriente y normal, no, es un cachimán de tomo y lomo, un hombre (médico, veterinario, granjero acaudalado, retornado informático de la ciudad que vive en contacto con la naturaleza...) que estaba allí  puesto por el Ayuntamiento sólo para ella, ¡ja!  Y además todo es de fábula. Y el amor esta vez sí, es para siempre, por siempre.

Y si la mujer de mediana edad tiene hijos adolescentes, huraños y resentidos por dejar el insti y a sus amigos (y merecedores de algunas collejas), también el primer día ya conocen al amor de su vida y todos felices. Cada oveja con su pareja ¡Amén!

Yo quiero vivir en esas películas. Nada de lujo decadente, nada de fiestas con orgías en piscinas de Hollywood, no, yo quiero vivir en esas películas donde la vida te da dos, tres, cuatro oportunidades; donde esas oportunidades son infinitamente mejores que las primeras (el trabajo es mejor, más satisfactorio, sin estrés ni jefes malvados; los hombres más guapos que los ex, ¡dónde va a parar!); vidas donde meriendan pastas con el té, las vecinas te traen pasteles a casa y pudin y plum cake (que suena mejor que bizcocho o roscón o queique) y son guapos, estilosos, inteligentes y no engordan a pesar de tanto pastel

Yo quisiera vivir en esas películas, porque la realidad es muy distinta.


Llegas a ese pueblo maravilloso y estás más sola que la una.

Y las vecinas te miran con acritud y sospecha.

Y el paisaje es bonito, quizás, sí, pero no da de comer. 

Y la casa tiene grietas, no hay calefacción, el tejado se cae a cachos, no hay buena cobertura de telefonía, si truena se va la luz, el bar más próximo está a quince o veinte quilómetros y cuando entras en él te miran tres parroquianos de ochenta años.

Y no hay hombres disponibles. O son muy viejos. O muy brutos. O solitarios con rarezas y/o síndrome de Diógenes. O son muy feos. O incultos. O, directamente, no hay.

Y no hay segundas oportunidades, ni terceras.

Y aunque eres fuerte y luchas y todo eso, nada es como en las películas.

Es infinitamente más gris.

Por eso yo quiero vivir en una película.
Uol
 

viernes, 6 de mayo de 2016

A palabra IV


Cando hai xentes que maltratan,
empobrecen e prostitúen
a palabra; cando ollamos
individuos que apuñalan,
matan e enterran a palabra;
cando existen seres
que substitúen a palabra
por números e siglas:
como poderemos acender
- e con que- 
unha fogueira necesaria
de palabras verdadeiras
para podermos  aquecer este
noso esmorecido corazón?
Onde atopamos o resplandor total
capaz de iluminar, dunha vez
e para sempre, a noite escura?

Manuel María: Os lonxes do solpor. Fundación Manuel María 2012.
Autor do Día das Letras Galegas 2016

Traducción al español por Uol Free:

Cuando hay gentes que maltratan,
empobrecen y prostituyen
la palabra; cuando vemos
individuos que apuñalan,
matan y entierran la palabra;
cuando existen seres
que sustituyen la palabra
por números y siglas:
¿cómo podremos encender
- y con qué-
una hoguera necesaria
de palabras verdaderas
para poder calentar este
nuestro consumido corazón?
¿Dónde encontramos el resplandor total
capaz de iluminar, de una vez
y para siempre jamás, la noche oscura?

domingo, 1 de mayo de 2016

Vivir con veneno



No, no, no se puede vivir con tanto veneno. No con tanto, con algo sí, con algo se puede, aunque no queramos.  Pero solamente porque ese veneno, ese solimán abrasador, es el que nos obliga a levantarnos por las mañanas para que el cuerpo no se rinda, para que no se acabe de emponzoñar. Y el resto del día tu misión es limpiar la podredumbre que amaga con colonizarlo todo. Y la lluvia, el viento o el sol diluye esa ponzoña, y te sientes bien, a ratos, hasta se te olvida que estás envenenada. Alucinación que dura unas horas, obligada por tus ocupaciones, hasta  que llega un segundo, un momento, una silla que chirría al arrastrarla, una risa de niña, la carcajada espontánea y feliz en la mesa de al lado, el olor a pan recién hecho, la tormenta que estalla, el olor a café, a cruasán, el golpeteo de la lluvia en los cristales, algo que rompe el espejismo y, entonces, ay, entonces percibes el veneno pudriéndote toda, pócima nociva avanzando por órganos, arrasando con todo, nalpam destructor. Y te rebelas.

No, no se puede vivir con tanto veneno. No se debe. 

Y yo no lo hago.

O lo intento.

Uol


NO
 

No, no intentes disculparte, 
no juegues a insistir,
las excusas ya existían antes de ti.
No, no me mires como antes, 

no hables en plural,
la retórica es tu arma más letal.


Voy a pedirte que no vuelvas más, 
siento que me dueles todavía aquí 
adentro 
y que a tu edad sepas bien lo que es
romperle el corazón a alguien así. 


No se puede vivir con tanto veneno,
la esperanza que me da tu amor
no me la dio más nadie,
te juro, no miento. 

No se puede vivir con tanto veneno, 
no se puede dedicar el alma
a acumular intentos: 

pesa más la rabia que el cemento.

Espero que no esperes que te espere
después de mis veintiséis,
la paciencia se me ha ido hasta los pies
y voy deshojando margaritas
y mirando sin mirar
para ver si así te irritas y te vas.
Voy a pedirte que no vuelvas más,

siento que me dueles todavía aquí
adentro
y que a tu edad sepas bien lo que es
romperle el corazón a alguien así.

No se puede vivir con tanto veneno,
la esperanza que me dio tu amor
no me la dio más nadie,
te juro, no miento.
No se puede morir con tanto veneno,
no se puede dedicar el alma
a acumular intentos: 

pesa más la rabia que el cemento.
 

No se puede vivir con tanto veneno...
No se puede vivir con tanto veneno...
No... no...
¡No!


Shakira: No, de su álbum Fijación oral Vol.1 (2005)