viernes, 14 de marzo de 2014

Vanidad



POEMA Y REFLEXIÓN

SI UN DÍA ME OYES

Si un día me oyes 
—después de una noche 
en la que he resultado ser 
encantadora: 
de esas mujeres que beben 
y se ponen graciosas 
contando anécdotas 
de bares y ácidos y viajes 
y camas y cabrones 
con el pelo despeinado 
para mejor 
y el carmín corrido 
como si viniera 
de morrearme en el baño 
con el tío más guapo 
del garito— 
si un día 
después de una de estas noches 
en las que ejerzo 
de encantadora de serpientes 
al despedirme 
me oyes decir 
que sólo soy un fraude 
compadéceme: 
los adictos a los aplausos 
también necesitamos testigos 
cuando nos quitamos
el maquillaje

Ana Pérez Cañamares: Alfabeto de cicatrices


VIVIR PARA EL APLAUSO...

Vivimos para el aplauso, incluso los que dicen huir de todo reconocimiento. Incluso los que ejercen la misantropía, incluso los huraños, eremitas, anacoretas de las redes,  los tumbaos, los que se apartan. Todos, todos ellos también viven para el aplauso. Porque el aplauso puede ser  ―y en muchos casos, lo es― mental e íntimo. El aplauso que te dice, claro que sí, eres especial, eres único, eres de lo mejorcito. Si los demás no te comprenden es que no saben, qué saben ellos, son ignorantes de tu esencia, de tu ser, de lo que te bulle por dentro. ¡Qué saben ellos de tus emociones, de tu motor, de tus sentimientos, de tus motivaciones! 

Buscamos incesantemente el aplauso, aunque sea el aplauso interno, el que tu cerebro ―o tu corazón, o cualquier otra víscera― necesita. El aplauso que nos justifica, que disculpa nuestros errores; el aplauso que distrae nuestra conciencia, que hincha nuestro orgullo, que borra los contornos de las faltas, los tropiezos, nuestras infracciones.

Aplausos, vanidad.

He conocido a personas llenas de vanidad, que ni disimulaban ni lo pretendían; orgullosos de llevar su nombre por bandera, aunque ésta estuviera llena de mierda. Vanidad.

He conocido a personas que esconden sus éxitos como si fuesen manchas, cagarrutas en su hoja de servicios. ¿Por qué? ¿No es eso también una forma de vanidad?

He conocido a personas que hacen de su generosidad y humildad la mayor de las vanidades.

Todos, todos estamos llenos de vanidad, buscando el aplauso, ya sea rastreramente, de forma abyecta; o huyendo de ella y cayendo directamente en el engreimiento, envanecidos y soberbios. 

Aplauso. ¿Por qué lo necesitamos? Ya sea de nuestros congéneres, ya sea de la historia, ya sea de la parte más oscura de nuestro cerebro. Aplauso, negándolo estamos certificando, apuntalando su existencia. Aplauso, necesidad de reconocimiento, de diferenciarnos, de despegarnos de la masa, de individualizarnos, de destacar. ¿Nos hace esto distintos de los animales? ¿Hemos sublimado el instinto de supervivencia a través de la vanidad? ¿Lo que era un rasgo necesario para ser el elegido y perpetuarse ha derivado hacia el ansia de ser admirado? Aplauso. Vivimos para el aplauso.

Hasta cuando nos decimos corrientes, estamos plenos de vanidad.

Vivimos para el aplauso. 

Uol


Música: Vídeo subtitulado al español de  Applause by Lady Gaga.





Vanitas vanitatis, latinismo: Su significado es Vanidad de vanidades. Proviene del libro bíblico Eclesiastés y viene a significar que el hombre se mueve sólo por vanidad, por querer superar a Dios, olvidando que es un ser mortal y finito.

13 comentarios:

  1. Plas, plas, plas, plas, plas, plas.
    Ahí va mi aplauso.

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    1. ¿Alimentando mi vanidad, Ananda?
      ;-)

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  2. E vai ser esa vanidade a que nos move para acadar cumios que doutro xeito nunca se beberían.

    Eu tamén aplaudo a túa reflexión

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    1. ¿Só a vaidade nos leva a ser mellores, a esforzarnos, a superarnos?
      Quizais por amor propio, que é outro tipo de vaidade.
      Pero, eu, como no fondo, alá no fondo, son unha idealista escéptica, quero crer que hai cousas que se fan polos demais, aínda que non sexan as que reportan gloria... e difamacións.

      Bicos vaidosos!!

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  3. Muy bueno lo tuyo...
    Me siento identificada... jajaja

    Buenas noches.

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    1. Gracias, Marián, por pasarte por aquí y comentar. Me pasaré por tu casa.

      No sé a qué te refieres con "lo tuyo". ¿A la reflexión en general, a algún aspecto? ¿A que desbarro? jajaja. ¿Por qué no me lo concretas?

      Buen domingo, por aquí muy soleado.

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  4. Muy bueno, ya me gustaría saber expresarme así.
    En cuanto a la pregunta: "¿Nos distingue esto de los animales?", yo creo que no. Ellos también, a su manera, buscan el aplauso. De un modo menos complicado, porque su vida es menos complicada que la nuestra. Más difícil y pesada y dura, pero menos complicada.

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    1. Eres muy amable, Cristian, gracias.

      Pero no comparto contigo la opinión de que los animales buscan el aplauso. Ellos buscan satisfacción a sus instintos. La vanidad es un "defecto" humano y los animales no lo son. Son animales, seres no racionales. Aunque ya sé que hay personas que prefieren su compañía a la de sus congéneres, pero una cosa no quita la otra. (Y también, por desgracios, muchos humanos que se comportan como irracionales).

      Yo, por supuesto, prefiero a los humanos, vanidosos o no.

      ¡Saludos y gracias por comentar!

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    2. Me refería a, por ejemplo, cuando el macho exhibe su musculatura o su plumaje tratando de gustar a una hembra.
      Nosotros complicamos mucho más esa búsqueda del aplauso, pero el fin último de toda vanidad es gustar más que los otros, y gracias a ello tener acceso a mejores relaciones sexuales y sociales. Como en cualquier otra especie animal. Te sacas una carrera, aprendes a pintar o a tocar un instrumento, con la ilusión de que te admiren, ya sea por tu arte o por tu poderío económico, y de que esa admiración te sirva para tener posibilidades de conseguir la pareja o las parejas que más te gusten, la vivienda mejor preparada, la libertad más real. Satisfacción de los instintos gracias al aplauso. Es competitividad con fines sexuales o de confort y seguridad. A una escala mucho menos primitiva. Una modalidad más rebuscada de actuar en pos de lo mismo.

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    3. Los diversos contextos (ideológicos, familiares, políticos, sociales, de amistades, culturales, etc... ) en que se desarrolla la vida de una persona, conforman un laberinto. Se te ofrecen miles de sistemas filosóficos y métodos deductivos o dogmáticos, sobre los cuales edificar tu personalidad. Entre todo ésto, podemos pensar que somos menos animales, que la "racionalidad" nos aleja de nuestros instintos. Pero tan solo nos obliga a buscar su satisfacción a través de caminos más largos y enrevesados.

      Si entiendo "búsqueda del aplauso" como "búsqueda de aceptación" no deja de ser lo mismo que hace cualquier animal cuando desea obtener algo de sus congéneres, y sabe que algo debe darles a cambio.

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    4. ¿Gustar más que los otros? Para mí es gustar, sin más. La vanidad es querer gustar.
      Me temo que huyo de la competitividad consciente más que de una tormenta en pleno bosque. Pero es que yo no soy nada pero que nada biologista.

      Aún así, comprendo perfectamente lo que quieres decir.
      Y sí, me gustan los caminos más largos y enrevesados si eso me aleja de los animales jajajaja.
      Un abrazo!!

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  5. El ansia de fama, la erótica del poder, el afán de conquista... todo por la vanidad, por ese hambre ciega de aplausos.
    Qué bien lo expones y resumes. Gracias
    Besos

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    1. ¡Y yo que sólo le veo erótica a poder, no al Poder!
      Tan amable como siempre, Vlixes.
      Bicos.

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